
¿Se puede dar gracias por el dolor o la muerte?
Creer que el dolor es bueno en sí mismo es una degeneración moral. La plenitud de la persona humana no está en el sufrimiento, sino en la VIDA. Sin embargo el sufrimiento y la muerte son algo inevitable. ¿Cómo integrarlos en la vivencia de la fe, en el sentido de la vida?
De chaval me enseñaron que Dios no quiere el sufrimiento pero que es capaz de hacer del dolor y la muerte un lugar de encuentro con Él, que de la muerte Él saca la vida, y del dolor la Paz profunda del corazón. No lo entendía.
Ha sido el sufrimiento personal vivido desde la fe el que me me va abriendo a una comprensión más confiadada y serena de este misterio. Puedo decir que, entre otras, esta experiencia enfermedad que hoy comparto con vosotros, me ha marcado. Aquí está la carta que el 8 de noviembre de 2003 escribí al salir del Hospital de la Vall Hebron de Barcelona:
Carta en formato PDF




Querido Dani:
Acabamos de leer, mi mujer y yo, emocionados, la carta que escribiste en el hospital en Barcelona.
Tengo que decirte que nos hemos sentido cerca de ti, en tu piel y hemos “compadecido” parte de tu enfermedad.
Recuerdo con emoción el día en que, después de tanto tiempo de conocernos sólo por correo electrónico, nos conocimos en persona en Taizé, en agosto de 2003. Recuerdo que ya aquel mismo día tus intestinos te dieron guerra, y veo por la carta que aquello terminó al cabo de unos meses en el hospital.
Tu reflexión sobre tu enfermedad nos ayuda a los que también cargamos con la pequeña cruz diaria que nos recuerda que no somos perfectos (esta frase tan chula no es mía, ya la dijo hace 2000 años san Pablo).
Es en esos momentos difíciles y especiales cuando nos podemos sentir cercanos a Dios. Creo que el espíritu te guió la mano al escribir y me gustaría, con tu permiso, usar algunos fragmentos de tu carta como texto meditativo en nuestra oración.
Ruego al Señor que nos permita volver a encontrarnos en persona, y nos conceda ese día estar ambos libres de achaques para poder hablar largo y tendido y poner voz y rostro en 3D a esa amistad que hasta ahora se ha alimentado de texto y fotografías.
Un abrazo de hermano:
Pedro Luis Nieto
Escrito por Pedro Luis Nieto el Lunes 30 de Enero 2006