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Hace unos días escribí esta poesía como regalo para una amiga.

Del corazón oscuro y callado

Del corazón oscuro y callado,
de su dueña tal vez olvidado,
silencioso y arrinconado,
veíase al Amado.

¡Cuánta Paz dormía en sus ojos,
cuánta Verdad manaba de sus labios!
Más tanto amor derramado se perdía,
por estar su dueña atareada en mil negocios.

Del corazón la dueña cada noche suplicaba:
“Hazme volver Oh Señor,
llévame contigo a tu mansión,
aviva mi alma dormida,
torna de piedra en carne mi corazón”

Lágrimas brotaban,
más la dueña no entendía qué pasaba
y con la cara húmeda y manchada
en la barca del sueño zarpaba.

El adviento ya llegado
le trajo un día un regalo
susurro de viento amigo
frágil ráfaga encendida
que constante le decía:
“¿A dónde el camino irá si del
Amado perdiste el rastro?
¿A dónde tu vida irá
si el corazón se te ha nublado?”

Tan dulce era la voz
que le dio paso en su interior,
pronto las lágrimas resurgieron
y esta vez sí lo entendió.
“Lleno el corazón de guerras
se ha trocado mi carne en piedra
aviva mi alma Señor,
torna de piedra en carne mi corazón.”

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